El 95 % de las brechas de seguridad tienen su origen en errores humanos. Aún más preocupante es que, en promedio, las empresas tardan 207 días en detectar una vulneración y hasta 277 días en contenerla. Mientras tanto, los ciberdelincuentes no pierden el tiempo: están utilizando inteligencia artificial para perfeccionar ataques cada vez más sofisticados, como el phishing y la suplantación de identidad, dirigidos especialmente a los sectores financiero, gubernamental y de telecomunicaciones.
México, con su infraestructura digital en expansión pero aún desigual, se ha convertido en uno de los países más vulnerables de América Latina ante estas amenazas. Solo en 2024 se registraron más de 80 mil millones de intentos de ciberataques, un aumento del 25 % con respecto al año anterior, según la Asociación Mexicana de Ciberseguridad (AMC). De ellos, el 65 % se concentró en tres sectores clave: banca, telecomunicaciones y gobierno, provocando pérdidas millonarias y riesgos críticos en operaciones esenciales.
Cada segundo cuenta, y cada segundo también se intenta vulnerar algún sistema en el país. Esta no es una amenaza futura, es una crisis activa. La ciberseguridad ya no puede verse como una cuestión técnica o ajena, sino como un componente indispensable de la vida moderna y la estabilidad nacional.
El eslabón más débil: Nosotros mismos
Aunque suene duro, la mayoría de las brechas de seguridad ocurren por errores humanos. Sí, como lo lees. Desde usar contraseñas fáciles de adivinar hasta abrir sin querer archivos con malware, el 95 % de los ciberataques podrían evitarse si todos tuviéramos mejores hábitos digitales.
En México, el panorama no es alentador: las empresas tardan, en promedio, 207 días en darse cuenta de que han sido vulneradas, y unos 277 días en contener el problema. Ese margen es más que suficiente para que los atacantes roben datos sensibles, secuestren sistemas o dejen fuera de operación servicios clave.
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La inteligencia artificial: aliada… o amenaza
Lo que antes era cosa de películas ahora es parte del juego real. Los ciberdelincuentes están usando inteligencia artificial para hacer sus ataques mucho más creíbles y peligrosos. Y lo peor: cada vez es más fácil para cualquiera acceder a estas herramientas. Algunos ejemplos que ya están ocurriendo:
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Phishing hiperrealista: Correos escritos con lenguaje natural generado por IA que imitan a la perfección el tono de un colega o una institución bancaria.
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Deepfakes de voz: Llamadas donde escuchas, literalmente, la voz clonada de un jefe o directivo autorizando una transferencia que nunca pidió.
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Ransomware como servicio (RaaS): Plataformas listas para usar en la dark web, que permiten lanzar ataques sin necesidad de saber programar.
Y los resultados son alarmantes: en 2023, el 81 % de las empresas en México sufrieron algún tipo de ransomware. Lo más grave es que, aunque el 41 % pagó el rescate, solo el 8 % logró recuperar completamente su información.
El problema va más allá de los firewalls: Leyes y educación
Uno de los grandes retos en México es que no tenemos una regulación sólida en ciberseguridad. Mientras que regiones como la Unión Europea ya cuentan con leyes bastante estrictas (como el famoso GDPR), o Estados Unidos con normativas específicas como la Ley CISA, en México seguimos con muchos vacíos legales, lo que complica perseguir a los cibercriminales, sobre todo cuando están fuera del país.
Y por si fuera poco, muy pocas empresas están invirtiendo en capacitar a su gente. Apenas 3 de cada 10 ofrecen entrenamientos anuales en temas de seguridad digital. O sea, la mayoría de los trabajadores no tiene ni idea de cómo detectar un intento de phishing o qué hacer si le cae un archivo sospechoso. Sin educación, somos blancos fáciles.
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Mucho más que datos: Lo que está en juego son negocios y empleos
Este no es solo un tema de computadoras o sistemas caídos. Es un problema económico serio. Según el Foro Económico Mundial, para 2025 los ciberataques podrían costar más de 10.5 billones de dólares al año en todo el mundo. Sí, billones con "b".
En ese contexto, México está en el radar global por razones preocupantes: somos el cuarto país más atacado del mundo. Y lo que eso significa para las empresas (sobre todo las pequeñas y medianas) es devastador: según el INEGI, el 20 % de las PyMEs que sufren un ciberataque grave terminan cerrando antes de seis meses. El impacto es real y directo: pérdidas económicas, empleos en riesgo y una recuperación cuesta arriba.
De apagar incendios a prevenirlos: Lo que urge hacer
Ya no basta con reaccionar cuando ya ocurrió el desastre. Los expertos coinciden en que México necesita pasar de la reactividad a la prevención en temas de ciberseguridad. ¿Qué significa eso en la práctica? Acciones concretas como estas:
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Usar autenticación multifactorial en todos los sistemas, sin excusas.
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Hacer simulacros de phishing para que los trabajadores aprendan a identificar trampas antes de caer.
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Implementar herramientas con inteligencia artificial defensiva, que detecten amenazas en tiempo real, como lo hacen soluciones avanzadas del mercado.
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Colaborar entre empresas y gobierno, compartiendo información sobre amenazas para poder responder más rápido y mejor. El CERT-MX juega un rol clave en esto.
“El costo de ignorar la ciberseguridad se multiplica. Por cada dólar que inviertes en prevención, te ahorras siete en reparaciones”, advierten los especialistas.
La digitalización llegó para quedarse, y con ella, los riesgos crecieron exponencialmente. Si México quiere ponerse al día, hay tres cosas que deberían estar ya en la lista de prioridades:
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Aprobar de una vez la Ley General de Ciberseguridad, que aún está en el Congreso.
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Crear centros regionales de respuesta a incidentes, sobre todo en sectores clave como salud, energía y comunicaciones.
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Incluir ciberseguridad en los planes educativos, desde primaria hasta la universidad. Porque esto no es solo cosa de programadores: todos necesitamos saber cómo protegernos.
Y sí, actuar ahora cuesta, pero no hacerlo cuesta mucho más. La OCDE lo dice claro: los países que invierten al menos el 0.3 % de su PIB en ciberseguridad logran reducir en un 40 % los incidentes críticos. En el caso de México, eso significaría destinar unos 4,500 millones de dólares al año, una fracción si lo comparamos con los más de 12,000 millones que ya se están perdiendo por ataques.
Conclusión: Actuar ahora, no después
La ciberseguridad ya no es opcional, ni un “extra” para cuando haya presupuesto. Es una necesidad urgente que impacta directamente en la continuidad del negocio, la confianza de los clientes y la estabilidad operativa. México está en un momento decisivo: o fortalece su cultura digital y se prepara para lo que viene, o seguirá siendo terreno fértil para los cibercriminales.
En TecnetOne, entendemos este reto y lo enfrentamos de frente. Ofrecemos soluciones integrales de ciberseguridad diseñadas para proteger a las empresas desde todos los ángulos: infraestructura, personas y procesos. Ya sea que necesites proteger datos sensibles, entrenar a tu equipo o implementar tecnologías avanzadas de detección de amenazas, podemos ayudarte a construir una estrategia robusta y efectiva.