Si trabajas en el sector sanitario o dependes de él, como prácticamente todos, hay una realidad que ya no se puede ignorar: la ciberseguridad se ha convertido en un factor crítico para la continuidad asistencial. Ya no hablamos solo de proteger datos de pacientes, sino de garantizar que hospitales, clínicas y sistemas de atención puedan seguir funcionando sin interrupciones.
Un nuevo informe de Fortified Health Security pone cifras a una sensación que muchos profesionales ya tenían: en 2025, el sector salud duplicó el número de brechas de seguridad respecto a 2024. Y aunque el volumen de historiales médicos expuestos cayó de forma notable, eso no significa que la situación haya mejorado. Al contrario: el problema ha cambiado de forma.
Desde TecnetOne, analizamos qué está pasando realmente y por qué el sector sanitario vive una tormenta perfecta en materia de ciberseguridad.
Más brechas, pero menos titulares espectaculares
El informe revela algo clave: aunque hubo muchas más intrusiones, estas no siempre terminaron en filtraciones masivas de datos. ¿La razón?
Los atacantes están priorizando interrumpir operaciones, no solo robar información.
Ransomware, sabotaje de sistemas, accesos no autorizados a plataformas clínicas o bloqueos de servicios críticos están pasando a primer plano. El resultado no siempre es una filtración escandalosa, pero sí:
- Cirugías retrasadas
- Sistemas caídos
- Personal trabajando a ciegas
- Pacientes esperando
Como señala Fortified, el sector ha pasado de grandes incidentes puntuales a un estado de disrupción constante. Y eso, en sanidad, es especialmente peligroso.
El ransomware sigue marcando el ritmo
Si hay un enemigo recurrente en el sector salud, ese es el ransomware. Los hospitales siguen siendo un objetivo atractivo porque:
- No pueden permitirse largos tiempos de inactividad
- Manejan información extremadamente sensible
- Operan con infraestructuras complejas y, a menudo, heredadas
Muchos ataques ya no buscan solo cifrar datos, sino paralizar quirófanos, sistemas de diagnóstico o plataformas de gestión clínica. El impacto es directo en la atención al paciente, lo que aumenta la presión para pagar rescates o improvisar soluciones.
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El gran talón de Aquiles: los proveedores
Uno de los datos más alarmantes del informe tiene que ver con el riesgo de terceros. Solo el 4% de las organizaciones sanitarias dice tener alta confianza en la adecuación de sus evaluaciones de riesgo a proveedores.
Traducido:
Casi nadie está realmente seguro de que sus socios tecnológicos, proveedores de software, servicios en la nube o empresas externas estén bien protegidos.
Y esto es crítico, porque:
- Un solo proveedor comprometido puede abrir la puerta a decenas de hospitales
- Muchas brechas recientes empiezan fuera de la organización
- La dependencia de terceros no deja de crecer
Casi un 30% de las organizaciones admite directamente que no confía en su capacidad para gestionar este riesgo. El resto se mueve en una incómoda “confianza a medias”.
Respuesta a incidentes: progreso, pero sin garantías
Cuando ocurre un ataque, el tiempo lo es todo. Sin embargo, solo el 6% de las organizaciones sanitarias afirma estar muy segura de que puede:
- Detectar un incidente rápidamente
- Contenerlo
- Recuperarse sin mayores consecuencias
La mayoría se declara “algo confiada”, lo que refleja avances, pero también dudas. Fortified lo resume de forma clara: hay progreso, pero no hay confianza plena en la velocidad ni en la consistencia bajo presión.
En un entorno donde cada minuto cuenta, esa falta de certeza es un riesgo en sí mismo.
El factor humano: rotación, estrés y pérdida de conocimiento
Aquí aparece un problema estructural que muchas veces se subestima. El sector salud es:
- Altamente estresante
- Con alta rotación de personal
- Dependiente de perfiles muy experimentados
Muchos programas de ciberseguridad descansan en profesionales veteranos que conocen los sistemas, las excepciones y los “trucos” para que todo funcione. Cuando esas personas se van, se llevan consigo conocimiento crítico.
Diseñar programas pensando en “plantillas ideales” no funciona. Como señala el informe:
“Los programas sólidos no asumen estabilidad. Asumen cambio y se preparan para él”.
Eso implica documentar, automatizar, formar continuamente y evitar que las capacidades desaparezcan cuando alguien cambia de puesto.
Shadow AI: la nueva amenaza silenciosa
Si ya era difícil gestionar proveedores y ransomware, ahora se suma otro reto: la IA en la sombra o shadow AI.
Herramientas de inteligencia artificial están entrando en hospitales y clínicas más rápido de lo que las organizaciones pueden:
- Escribir políticas
- Evaluar riesgos
- Definir límites
Profesionales usan IA para:
- Redactar informes
- Analizar datos
- Resumir historiales
- Optimizar tareas
El problema no es la IA en sí, sino la falta de visibilidad y control. Subir datos sensibles de pacientes a herramientas externas puede tener consecuencias legales, éticas y de seguridad enormes.
Fortified es claro: bloquear la IA no es la solución. Lo que necesitas es:
- Visibilidad sobre qué herramientas se usan
- Detección de cargas de datos inusuales
- Formación sobre cómo interactuar con IA de forma segura
Y, sobre todo, tratar la gobernanza de la IA como una iniciativa de negocio, no como un detalle técnico.
La eterna tensión: seguridad vs atención al paciente
Uno de los grandes dilemas del sector sanitario sigue siendo presupuestario. Muchas organizaciones ven la ciberseguridad como un coste que compite directamente con la atención al paciente:
“Cada dólar invertido en seguridad es un dólar que no se gasta a pie de cama”.
Es una percepción comprensible, pero peligrosa. Porque cuando un ataque paraliza un hospital, el impacto en la atención es inmediato y mucho mayor que cualquier inversión preventiva.
La clave está en integrar la seguridad como parte del cuidado al paciente, no como algo separado.
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De apagar fuegos a aprender de ellos
Otro punto clave del informe es la necesidad de operacionalizar las lecciones aprendidas. Muchas organizaciones sanitarias apagan el incendio y siguen adelante sin cambios estructurales. Resultado: el mismo problema vuelve a aparecer meses después.
Mejorar la visibilidad sobre tecnologías solapadas, simplificar arquitecturas y aprender de cada incidente es esencial para no repetir errores.
Qué puedes aprender de todo esto
Si trabajas en sanidad, o prestas servicios a este sector, el mensaje es claro:
- Las amenazas aumentan
- La complejidad no disminuye
- El margen de error es mínimo
No basta con reaccionar. Necesitas programas resilientes, diseñados para:
- Personal cambiante
- Proveedores imperfectos
- Tecnología en constante evolución
- Uso creciente de IA
Desde TecnetOne, vemos este informe como una llamada de atención. La ciberseguridad en salud ya no es un problema futuro ni teórico: es un reto operativo diario que impacta directamente en la vida de las personas.
Conclusión: resistir en un entorno de disrupción constante
El sector sanitario reconoce los riesgos, pero todavía no confía del todo en su capacidad para enfrentarlos. Ransomware, proveedores vulnerables y shadow AI están redefiniendo el panorama.
La buena noticia es que hay avances. La mala es que no son suficientes si no se acompañan de una visión realista: el cambio es constante, y los programas de ciberseguridad deben estar diseñados para sobrevivir en ese entorno.
Porque en sanidad, la ciberseguridad no protege solo datos. Protege tiempo, decisiones y, en muchos casos, vidas.

