Solo el 15% de las empresas mide con herramientas avanzadas el impacto financiero de los riesgos cibernéticos. ¿Qué significa esto? Que la mayoría toma decisiones a ciegas, sin datos concretos, y termina viendo la ciberseguridad como un gasto más, en lugar de lo que realmente es: una inversión estratégica para proteger y hacer crecer el negocio.
Mientras tanto, los ciberataques dejaron de ser un problema exclusivo de las grandes tecnológicas. Hoy, cualquier empresa (sin importar su tamaño o rubro) puede estar en la mira. Y lo preocupante no es solo la frecuencia con la que ocurren, sino que muchas organizaciones siguen sin estar preparadas. Lo más crítico: las decisiones clave para anticiparse o reaccionar ante estos riesgos suelen estar en manos de la alta dirección… y ahí es donde muchas veces falta alguien fundamental.
La ciberseguridad no es solo de IT: el liderazgo también decide
La ciberseguridad ya no puede seguir siendo cosa solo del área de tecnología. Hoy es un tema estratégico que debería estar en la mesa de decisiones de cualquier líder empresarial. A pesar de que las amenazas aumentan y las regulaciones son cada vez más exigentes, muchas empresas todavía no integran del todo la gestión de riesgos digitales en sus decisiones más importantes.
Un dato que lo dice todo: menos de la mitad de los directores de seguridad de la información están realmente involucrados en la planificación estratégica de las inversiones en ciberseguridad. Esa desconexión deja a muchas compañías más expuestas de lo que creen, tanto a nivel operativo como en su reputación.
Y aunque el 77% de los ejecutivos dice que espera aumentar su presupuesto en ciberseguridad el próximo año, el verdadero problema no es cuánto se gasta, sino cómo se gestiona ese gasto. La falta de comunicación y alineación entre la alta dirección y los equipos de seguridad sigue siendo una barrera enorme. En muchos casos, el CEO y el CISO ni siquiera comparten la misma confianza cuando se trata de cumplir con las normativas o responder ante un ataque. Eso muestra que todavía hay una brecha importante en cómo se entiende y se maneja el riesgo digital.
De gasto a ventaja competitiva: ¿Cómo replantear la ciberseguridad?
Solo el 2% de las empresas ha logrado implementar acciones de resiliencia cibernética en todas sus áreas. Sí, leíste bien: apenas un puñado está realmente preparado frente a un ataque. En un mundo donde la transformación digital no para de acelerarse y las amenazas evolucionan todo el tiempo, ese nivel de preparación es claramente insuficiente.
Y como si fuera poco, solo el 15% de las compañías usa herramientas avanzadas para medir el impacto financiero de los riesgos cibernéticos. Esto hace que muchas veces se tome decisiones sin datos concretos, y que la inversión en seguridad se vea más como un gasto molesto que como una estrategia para proteger (y hacer crecer) el negocio.
Frente a esto, los líderes empresariales tienen que cambiar el enfoque. Lo primero: integrar al CISO en la estrategia general de la empresa, poniéndolo a trabajar codo a codo con el CEO, el CFO y el CIO. La ciberseguridad no puede seguir siendo un tema aislado; tiene que estar en el centro de la planificación.
Lo segundo: es hora de empezar a cuantificar el riesgo. Si no hay datos claros sobre el impacto que puede tener un ataque (en dinero, reputación y operaciones), las empresas van a seguir reaccionando tarde, en lugar de anticiparse a los problemas.
Y por último, hay que dejar de ver la ciberseguridad solo como un mecanismo de defensa. Más del 57% de los ejecutivos ya admite que la confianza del cliente depende directamente de lo segura que sea una empresa digitalmente. En otras palabras, quien logre garantizar la integridad y privacidad de los datos va a tener una ventaja competitiva muy clara.
Sí, el escenario es complejo. Pero también es una gran oportunidad para que las empresas con visión se adelanten al resto. La resiliencia digital ya no puede ser un objetivo lejano: tiene que ser parte del día a día. Y eso solo va a pasar cuando los líderes dejen de ver la seguridad como un tema técnico y empiecen a tratarla como una prioridad clave para la sostenibilidad del negocio.
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Tendencias y desafíos futuros que los CEOs deben tener en la mira
- Inteligencia artificial y amenazas avanzadas: Los ciberdelincuentes ya están usando inteligencia artificial para crear ataques más sofisticados, automatizados y personalizados. Los CEOs deben invertir en herramientas que también utilicen IA para defenderse, anticipar y neutralizar amenazas en tiempo real.
- Cadena de suministro digital: Los ataques a través de terceros son cada vez más comunes. Un proveedor vulnerable puede abrir la puerta a todo el ecosistema empresarial. Evaluar y monitorear la seguridad de socios y proveedores es ahora una parte crítica de la estrategia de riesgo.
- ESG y ciberseguridad: Cada vez más inversores incluyen la ciberseguridad como parte de los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza). Un CEO comprometido con el gobierno corporativo responsable no puede dejar de lado la seguridad digital.
Conclusión: La seguridad empieza desde arriba
Hoy no hay transformación digital que valga sin protección. La ciberseguridad ya no es solo una cuestión de tecnología: es clave para que el negocio siga funcionando, para cuidar la reputación de la marca y, sobre todo, para mantener la confianza de quienes nos eligen.
Por eso, los CEOs no pueden quedarse al margen. Necesitan ponerse al frente, liderar con claridad y hacer que la seguridad digital sea parte de la estrategia de todos los días. Invertir con criterio, acompañar a sus equipos y predicar con el ejemplo. Porque al final del día, proteger la empresa es también proteger su futuro.