¿Has recibido alguna vez una llamada en la que alguien dice ser de tu compañía de internet y te alerta de un problema urgente con el router? ¿O una supuesta empresa eléctrica que te ofrece un cambio inmediato para evitar una subida en la factura? Si la respuesta es sí, no estás solo. Las estafas telefónicas que suplantan a compañías de telecomunicaciones o energéticas se han disparado en los últimos años y se han convertido en una de las técnicas de fraude más efectivas.
Desde TecnetOne te explicamos por qué están creciendo, cómo funcionan, qué buscan los delincuentes y, sobre todo, qué puedes hacer tú como ciudadano o como empresa, para no caer en la trampa.
Durante un tiempo, el correo electrónico y los SMS fueron los canales preferidos para lanzar campañas de ingeniería social. Sin embargo, cada vez desconfías más de mensajes sospechosos, enlaces raros o remitentes desconocidos.
El teléfono, en cambio, sigue generando una sensación de cercanía y credibilidad. Escuchar a una persona al otro lado de la línea reduce tus defensas, especialmente si utiliza un lenguaje profesional y parece conocer datos sobre ti o sobre los servicios que tienes contratados.
Los ciberdelincuentes lo saben, y por eso han vuelto a la llamada telefónica como herramienta principal de fraude.
Detrás de la mayoría de estas estafas hay un elemento común: el acceso ilegítimo a datos personales. Esa información suele proceder de:
Los datos robados pueden incluir tu nombre completo, número de teléfono, DNI, correo electrónico o incluso información sobre los servicios que utilizas. Con esto, los estafadores pueden personalizar la llamada y hacerla mucho más creíble.
¿Por qué suplantan a empresas de telecomunicaciones o energía? Porque todos tenemos una. Eso convierte a estas compañías en el disfraz perfecto para atacar a millones de personas.
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Para que una estafa telefónica funcione, no basta con tener tus datos. El relato tiene que ser sólido y convincente. Los delincuentes suelen apoyarse en varios elementos clave:
Utilizan el nombre de compañías ampliamente reconocidas. Además, pueden falsear el número de teléfono para que parezca que la llamada proviene de la empresa real.
Te hablan de un problema inmediato: un impago, un fallo técnico, un corte de servicio o una subida inminente de tarifa. El objetivo es que actúes rápido y no pienses.
Otras veces el gancho es económico: una oferta irrechazable, un descuento temporal o la posibilidad de evitar un aumento en la factura.
Mencionan datos reales sobre ti o sobre tu contrato para disipar tus dudas y ganarse tu confianza.
En los últimos meses, autoridades y empresas han alertado sobre varias modalidades que están especialmente activas:
Primero recibes una llamada “de tu compañía” informándote de una subida de tarifa. Poco después, otra llamada de una supuesta empresa competidora que te ofrece un precio mejor. Ninguna es real. El objetivo es obtener tus datos financieros.
Alguien se hace pasar por tu proveedor de internet y te dice que hay un problema con tu router, que está obsoleto o que necesita una reconfiguración urgente. Te piden códigos de verificación reales enviados por SMS o correo para acceder a tu cuenta.
Te llaman para “ayudarte” a cambiar de proveedor por una incidencia inexistente o una oferta falsa. En realidad, buscan acceder a tu cuenta o recopilar información bancaria para cometer fraudes.
La primera línea de defensa eres tú mismo. Para reducir el riesgo, desde TecnetOne te recomendamos:
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Estas campañas no solo afectan a los ciudadanos. Las compañías de telecomunicaciones y energía también sufren las consecuencias: daño reputacional, pérdida de confianza y saturación de sus servicios de atención al cliente.
Por eso, estas empresas invierten cada vez más en:
Aunque solemos asociar estas estafas a particulares, las empresas también pueden ser objetivo directo. Técnicas como el fraude del CEO o llamadas dirigidas a departamentos financieros lo demuestran.
Por eso, es fundamental que las organizaciones:
Los test de ingeniería social permiten comprobar si los profesionales reaccionan de forma segura y ayudan a crear hábitos que reducen el riesgo real.
Las estafas telefónicas que suplantan a compañías de telecomunicaciones o eléctricas son un ejemplo claro de cómo la ingeniería social sigue evolucionando. Los delincuentes aprovechan datos robados, marcas conocidas y la confianza que genera una conversación directa.
Una simple llamada puede acabar en un fraude financiero, una suplantación de identidad o el acceso ilegítimo a tus cuentas.
La clave está en la prevención: actuar con cautela, desconfiar de la urgencia y verificar siempre por canales oficiales. En TecnetOne creemos que combinar buenas prácticas personales, formación continua y soluciones de ciberseguridad avanzadas es la mejor defensa frente a este tipo de amenazas que, lejos de desaparecer, seguirán creciendo.